Posted by Niko Ramone | File under :

16.11.2010 | 

El ex guitarrista de Los Violadores regresa al país después de diez años de autoexilio; el miércoles se presenta en Niceto


Stuka
Stuka llega tarde al ensayo, en una sala de Chacarita. Tiene una remera de The Clash y lentes de sol. Va al baño, conecta su guitarra a toda velocidad y sugiere repasar "alguno de los que no tenemos cerrados". Todos los instrumentos se alinean para una versión violenta de "Fuera de sektor" y la sala se prende fuego. Bien pudiera ser una postal de Los Violadores versión '86. Pero no, es de ahora, de estos días en los que Gustavo Fossá ajusta los últimos detalles para mostrar, en Argentina, todo lo que hizo al cabo de casi una década de autoexilio en Estados Unidos.
"No vine antes porque tenía otro proyecto: putear a los yanquis por las cagadas que se mandan. Ahora, que me cansé de putearlos a ellos, vengo a putear a los de acá" dice, a carcajada limpia, el ya ex guitarrista de Los Violadores. En el 2000, luego de una de las tantas reuniones de su antigua banda, prefirió cortar y mandarse a mudar. "Hacer un impasse para que cada uno se dedique a sus proyectos y reunirnos cada tanto" fue la última oferta que hizo antes de irse. "Nada de otro mundo: lo hacen muchas bandas. Pero no me dieron tiempo. Al toque se juntaron y la historia nunca paró. Ya pasó mucho tiempo, y para mí es como que ya fue. Estoy muy en la mía".
Radicado en Miami, también vivió en Seattle y Los Angeles. "Seattle es una ciudad con mucha onda y tiene una movida de rock alucinante, es una Little London. En el centro de la ciudad no está el museo de Washington ni el de Lincoln, sino el de Hendrix", cuenta Stuka. Eso sí: sea donde estuviese, la música ante todo. "Mi formación estable es un trío zapador que toca donde pinte. Somos la banda rockera de Miami, por la sencilla razón de que Miami está copado por los latinos y su cumbiancherío. Vamos como argentinos que somos a lugares donde no toca nadie. Yo hago la mía, con perfil bajo, pero laburo de eso, porque toco cuatro veces por semana".
Un rockero de tiempo completo, con una sutileza: "Allá toco, pero no soy". ¿Qué había quedado de aquel tipo que talló con su guitarra las tablas fundamentales del punk rock latinoamericano? Por lo visto, lo suficiente como para recuperar el tiempo con una literalidad infatigable: desde que se propuso recuperar el pulso compositivo, un año y medio atrás, grabó cuatro discos que ofrece en Internet (Taringa! es el camino más corto). El primero,Hey you, es de su última etapa en Seattle y lo muestra a Stuka bramando su guitarra y cantando en inglés. "Un inglés de mierda -aclara- pero... ¿cómo hacés para que te entiendan estos hijos de puta si no les cantás en su idioma?". Al poco tiempo llegó 4alien1no, de ídem, un combito de laboratorio que se creó a la medida del disco, en el que Stuka no cantó, pero funcionó de productor multitalento grabando guitarra, bajo y batería.
Loop Neurótico, ya en 2010, provocó una pasada fugaz por Argentina durante agosto. "Lo hice para un sellito de Puerto Rico, en donde había pegado "1, 2, Ultraviolento" por una versión que habían grabado Los Calzones", explica. El resultado de eso fue algo así como un compilado con nuevas versiones de Violadores y Stukas en Vuelo, entre las que se cuelan sin pedir permiso unos coros a cargo de Nino Dolce. "Tenemos una amistad de muchos años y también de muchas historias. Pasó por mi casa, en Miami, justo cuando estaba grabando el disco. De fondo me tiraba arreglos, algunos de ellos muy buenos que luego grabamos. Es el único mediático que tiene onda. Cada tanto se da vuelta, pero no la caretea como otros hijos de puta que se la dan de limpios y son terribles reventados".
En la agenda urgente de Stuka figura el show de este miércoles en Niceto, además de otras fechas por el interior y una gira junto a Los Miserables, de Chile por aquel país y Perú. "Un combo punkrockero por el Pacífico. Ellos habían grabado "1, 2, Ultraviolento" y ahora la pegaron porque hicieron la canción de una telenovela. Abren el camino en Chile y yo en Perú, algo así como la segunda casa de Violadores". En el medio de todo eso saldrá En la variedad está el placer, el cuarto elemento de su raid discográfico, en cuyo título se deschavan todas las intenciones: "En Estados Unidos descubrí cosas que ignoraba, como el country, que no es el de esas rubias peinadas como el orto que muestran en la tele. En este nuevo disco hay de eso, pero también funk, rockabilly y, por supuesto, punk. Todo, dentro de un estilo, que es el mío y que lo reconozco".
Algo de todo eso se estará viendo por estos días y, quizás, por largo tiempo. "Allá toco, pero no soy. Ahora estoy tratando de vender el humo de un fuego que prendí hace treinta años y que todavía, por suerte, sigue encendido. Esto es definitivo, porque no me queda otra. Soy Stuka, y eso será para siempre, así que no se van a librar de mí fácilmente".

Fuente: Revista RollingStone